Entrevista a Jorge Paredes, Director del CEIP Rosa Serrano - Soluciones integrales Para Centros Educativos | Educando.es
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Entrevista a Jorge Paredes, Director del CEIP Rosa Serrano

Entrevista a Jorge Paredes, Director del CEIP Rosa Serrano

Jorge Paredes Giménez es maestro de Educación Primaria e Infantil, con las especialidades de Educación Física y Pedagogía terapéutica, y con un Doctorado en convivencia. Además es el Director del CEIP Rosa Serrano de Paiporta, un centro que pertenece a la red pública escolar valenciana.

El Rosa Serrano cuenta con un proyecto educativo inspirador, sólido y coherente que ha recibido numerosos reconocimientos y premios en los últimos tiempos.

Han sido 9 premios en estos últimos cuatro cursos escolares (contando el curso actual, 2019-20). El primero de ellos fue el premio nacional de ATRESMEDIA, “Grandes Profes, Grandes Iniciativas” por el proyecto “Musiescola”, realizado junto a otros centros de la provincia de Valencia en el año 2017. “Musiescola” ha conseguido a posteriori más reconocimientos: en el curso 2018-2019 el premio Baldiri Reixac, y en el curso actual dos premios más: “Bankia Proyecto Educativo Musical al Talento Musical” y  “Enric i Soler Godes”. 

Pero la música no es el único pilar de creatividad e innovación en el Rosa Serrano. Otros reconocimientos que ha obtenido este proyecto educativo son el premio nacional a la mayor Comunidad Educativa movilizada en redes sociales, concedido durante el curso escolar 2017-2018, o el concurso Talleres de animación a la lectoescritura a nivel nacional con el proyecto educación infantil “el viaje de los emovalores”; el IV premio Escuela Infantil nacional en la categoría de Aprendizaje y servicio por el proyecto MESS o el premio Sambori, tanto  nivel comarcal como de la Comunidad Valenciana, por el proyecto Rac i l’hortet (alumnado de 3 años) en el 2018-2019.

Hoy le hemos pedido a Jorge que nos cuente un poco más sobre la vida interna de su cole, y que nos inspire con sus vivencias como líder de este proyecto. 

Preguntas:

Jorge, si tuvieras que escoger qué rasgos son los que, para ti, mejor definen el proyecto educativo del CEIP Rosa Serrano, ¿con qué términos definirías vuestra idiosincrasia?

Somos una escuela abierta, participativa y solidaria. 

Entendemos “participación” como un concepto que aparece de manera implícita en la escuela como comunidad educativa integrada por docentes, discentes, familias y miembros del entorno más próximo. Todos trabajamos en consonancia para mejorar los resultados académicos del alumnado y optimizar la convivencia del centro, favoreciendo canales para poder conseguir una mayor implicación de las familias en el proceso de enseñanza-aprendizaje.  De hecho, una de las principales funciones de este proyecto es potenciar esta interrelación, favoreciendo la participación coordinada de los diferentes agentes para conseguir una educación de calidad para todos y todas. 

Todo esto se lleva a cabo a partir de una metodología activa de la que todos forman parte, garantizando así la conexión con la vida fuera del entorno educativo. En definitiva, este carácter abierto y solidario de centro escolar lleva implícito la idea de corresponsabilidad como una tarea que es compartida y que requiere de la acción sinérgica de cuantos intervienen en ella.

Tenemos que daros la enhorabuena, porque casi mensualmente recibimos noticias de un nuevo premio o reconocimiento en vuestro centro. ¿Cuál es el secreto para mantener un nivel de compromiso, de ilusión y de trabajo tan alto en los docentes del CEIP Rosa Serrano? 

Creo que la fórmula es generar un buen clima entre el profesorado. Es decir: si los maestros/as vamos al cole con una sonrisa, nuestro alumnado, compañeros/as y familias nos regalarán otra más grande, porque la vida es como un espejo.

Una vez se consigue eso (y no es fácil), surge la idea de compartir para poder crecer todos y todas juntos, enriqueciéndonos mutuamente. Con esta máxima podemos FACILITAR que los compañeros y compañeras diseñen sus estrategias de aprendizaje y estas se compartan, se difundan…

Debemos utilizar el claustro como una “arma” de comunicación, donde cada uno se sienta protagonista y dé a conocer lo mucho que sabe y puede hacer. Una vez se consigue esto, el trabajo se convierte en horizontal, de todos y todas los que formamos la comunidad educativa.

Por ello, es necesario que el profesorado deje de pensar solo en “mi clase” y comience a hablar de “nuestro alumnado”.

¿Y cómo se consigue una participación tan alta, además, de las familias? ¿El hecho de que los padres participen de modo tan activo en la vida escolar no ha generado nunca desconfianza o inquietud en los docentes? ¿cómo vivís esa participación y a qué contribuye fundamentalmente?

Me gustaría partir de una reflexión de George Bernard Shaw que dice “Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos manzanas, entonces tanto tú como yo seguimos teniendo una manzana.

Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tenemos dos ideas”. Creo que esa es la “pócima secreta”.

Somos conscientes que, para optimizar la convivencia escolar y con ello mejorar los resultados académicos, todo proyecto educativo debe tener como elemento central la implicación de todos los agentes educativos. Te pongo un ejemplo: el cofre de los deseos (https://valenciaextra.com/es/ceip-rosa-serrano-paiporta-cofre-deseos/) De esta manera debemos tener en cuenta que cada centro escolar tiene su propia realidad y con ello sus propias necesidades, por lo que no existe una fórmula única para alcanzar la participación y cooperación de toda la Comunidad Educativa.

Será necesario elaborar, desde planteamientos innovadores, modelos concretos de colaboración que permitan que centros escolares, familias y entornos trabajen coordinados hacia una misma meta. 

De entre tantos proyectos como habéis llevado a cabo, ¿de cual te sientes especialmente orgulloso y por qué? 


De todos, la verdad. Cada uno de ellos lleva aparejado el esfuerzo e implicación de toda la Comunidad Educativa y ese es el mejor premio que puede conseguir un centro escolar. Pero si tuviéramos que destacar algunos, serían aquellos que han propuesto y organizado directamente las familias.

Por ejemplo, el taller de cortometraje, que tiene como objetivo dotar al alumnado de autonomía y conocimientos básicos para realizar en su totalidad un proyecto audiovisual y un acercamiento en el conocimiento del lenguaje cinematográfico.

O el de Reanimación Cardiopulmonar, RCP, en el que se realizan talleres de formación para los docentes, alumnado, familias y población en general. Cabe destacar que por ejemplo en las áreas de ciencias de la naturaleza y educación física se habla de que el alumnado debe aplicar los primeros auxilios básicos. Este último proyecto lo hemos llevamos a cabo seis cursos seguidos. 

Sabemos que eres ponente en diferentes cursos de formación de gestión de centros y calidad educativa en los diferentes  CEFIRES de la Comunidad Valenciana. ¿Qué es, desde tu experiencia, lo más complejo de gestionar en un colegio público, y cómo has solventado esas dificultades?


Creo que el mayor error que puede tener un equipo directivo (y con ello, un centro escolar) es no tener en cuenta la VOZ de toda la Comunidad Educativa. Para ello partiría de una frase de Annita Roddick, que dice que quien crea que alguien es demasiado pequeño o insignificante para influir, nunca ha dormido con un mosquito en una habitación.

Por ello debemos ir más allá de las cuatro paredes de un centro escolar, buscando un liderazgo distribuido, que implique a los diferentes agentes educativos. Esto se consigue, como ya he señalado, favoreciendo la iniciativa y el desarrollo de proyectos que impliquen a todos y todas.

Y no tenemos que tener miedo. Porque va a surgir conflicto, pero es algo inherente en el ser humano. Lo que tenemos que conseguir es canalizar el conflicto desde una visión positiva. 

En definitiva creo que la Dirección de un centro educativo es como una cámara. Debemos enfocar sólo aquello que verdaderamente importa. Capturando los buenos momentos. Sacando de lo negativo un aprendizaje revelado. Y si las cosas no salen como esperábamos, debemos intentar una nueva toma. 

¿Cuáles son, según tu criterio, los factores que espolean el avance y la innovación en los centros? ¿Y los que, por contra, lo impiden? 

Partir de la idea que la innovación en los centros educativos debe contribuir a desarrollar una educación más eficaz y eficiente en el aprendizaje del alumnado es fundamental. O dicho con otras palabras, la mejor innovación es la que se adapta al nivel de desarrollo y de conocimiento de todo el alumnado, dando así respuesta a las demandas de la sociedad.

Por ello creemos firmemente que el factor principal que espolea el avance e innovación de los centros educativos es conseguir que el proyecto educativo lo sienta toda la Comunidad Educativa como  algo cercano y no como algo desconocido, consiguiendo una participación cívica basada en la cooperación, la toma de decisiones compartidas y la resolución de problemas.

De esta manera, el profesorado se implicará y se seguirá formando (renovación pedagógica), el alumnado tendrá un rol activo en el aprendizaje y gestión escolar (potenciando la inclusión y siendo consciente que tanto ellos como los adultos se equivocan, y que el error es parte del aprendizaje), a la vez que las familias creerán en el proyecto, participando en los diferentes programas o planes que se realicen o que ellos mismos organicen.

Me gustaría acabar por recordar que toda innovación debe ir acompañada de una misión, que es educar tanto la cabeza (lo académico) como el corazón (lo emocional) hacia un aprendizaje común

¿Crees que, en general, los maestros acceden a la profesión docente con una buena formación inicial? ¿y la formación continua, crees que ofrece opciones realistas teniendo en cuenta los grandísimos cambios sistémicos a los que nos enfrentamos?

En general creo que no. Se debería seguir investigando en relación a las diferentes instituciones que forman, los planes de estudio, la duración de la formación, la relación entre el conocimiento teórico y práctico… 

Además, considero que la formación, tanto de los futuros docentes como de los que ya ejercen, debe partir de una mayor relación directa entre las universidades y los centros educativos.

Para ello los docentes de las universidades deben tener un contacto real con las aulas, potenciando una conexión entre la teoría y la práctica, y viceversa (los centros con las investigaciones y universidades). Así se puede conseguir futuros docentes reflexivos que conjuguen la teoría y la práctica, generando una espiral de reflexión-acción-reflexión…

Para poder conseguirlo se deben crear “puentes” de unión entre las escuelas y las universidades, para que entre ambas conciban e impulsen programas de innovación educativa, junto a formación inicial y continua al docente más real para las aulas del siglo XXI. 

Y en cuanto a la profesionalización de los equipos directivos, ¿crees que se hace un esfuerzo suficiente a nivel autonómico y estatal para capacitar a los directores, jefes de estudios y demás cargos en un ED? 

De nuevo he de decir, sinceramente, que no. Deberíamos tener una mayor formación previa teórico-práctica (por ejemplo unas prácticas formativas) y una “exigencia” de una formación continua, tanto en el cargo directivo que se desempeñe como nociones generales.

¿En relación a qué? Marco normativo, organización y gestión de recursos del centro (materiales, espaciales, personales, económicos…), factores claves para una gestión eficaz, como por ejemplo liderazgo, etc.

La Comunidad Valenciana tiene uno de los decretos de inclusión más avanzados del país. ¿Os está resultando fácil implementarlo? ¿Podéis dar algún consejo a los centros que están ahora mismo en ese momento de “inquietud” por los cambios en legislación?

Sinceramente creo que estamos en un proceso “grande” de concienciación y cambio de metodología y de visión (cambio de “rol” del maestro/a de pedagogía inclusiva, AL, tutor/a…) La idea debe ser potenciar las 3 P. Es decir que el alumnado esté PRESENTE en las aulas, PARTICIPE como uno más (interactuando pero teniendo en cuenta sus necesidades y características) y PROGRESE (partiendo de su nivel de desarrollo y de conocimiento y de su ritmo de aprendizaje). 

Este cambio de normativa debe ir acompañado de mayores recursos en los centros, de más formación al profesorado, más aulas gratuitas de 2 a 3 años, potenciar la estimulación temprana…

En relación a la formación, en ocasiones seguimos sin ser conscientes que mucha de esta nos la pueden aportar los mismos centros de educación especial. En definitiva, la inclusión debe ser una cuestión que implique a toda la Comunidad Educativa.

Para ello se debe mirar al contexto organizativo: valores, creencias, normas, prácticas, rutinas, actitudes y principios que dirigen el funcionamiento del centro…Todos esos aspectos pueden, o bien estar facilitando la inclusión o, por el contrario, generando barreras para la misma. 

La Comunidad de Madrid acaba de anunciar que a partir del curso 2020-21 va a prohibir el uso de dispositivos móviles en los centros escolares, tal como se ha legislado ya, por ejemplo, en el país vecino, Francia. ¿Qué piensas de esta medida? 

La clave está en educar en el uso correcto de la tecnología y no en la prohibición, para que en caso de que exista un abuso (ejemplo ciberacoso), el alumnado conozca cómo poder abordarlo.  

Además, la prohibición del móvil en los centros educativos no es una solución. Es trasladar el problema fuera de los muros escolares. Creo firmemente en realizar programas de internet seguro que formen a los docentes, familias y alumnado de manera conjunta.

¿Para qué? para enseñarles en el uso adecuado y seguro del internet y de las redes sociales (estableciendo unas bases necesarias de seguridad). Una vez se consigue esto (siendo la formación en primaria) los centros escolares pueden regular su uso dentro de sus muros.

Es decir, los espacios y tiempos en los cuáles está permitido. A mi entender el patio debería ser un espacio donde no se pudiera utilizar el móvil.

En definitiva, debemos ser conscientes que nuestro alumnado del siglo XXI se motiva y aprende de otra manera, de modo que debemos romper con muchas de las metodologías del siglo XX o XIX, ya que no podemos pretender seguir enseñando al alumnado con estratégias que no consigan potenciar sus capacidades. intereses, motivaciones y necesidades.