Construyendo, literalmente, el aprendizaje hacia las habilidades del S. XXI - Soluciones integrales Para Centros Educativos | Educando.es
19819
post-template-default,single,single-post,postid-19819,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,vss_responsive_adv,qode-theme-ver-11.0,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

Construyendo, literalmente, el aprendizaje hacia las habilidades del S. XXI

Construyendo, literalmente, el aprendizaje hacia las habilidades del S. XXI

Todas las mañanas, tras colgar la mochila, sacar la agenda y ponerse el babi, los niños de la clase de Julia, maestra de la clase de 5 años, se sientan en sus equipos y eligen un cajón de construcciones. A veces el de legos, a veces las construcciones coloridas de madera, en ocasiones las piezas magnéticas y en otras las tuercas y tornillos que fijan y combinan las piezas planas agujereadas del mecano.

Más de una vez, la maestra de esa clase ha tenido que justificar esos 20 minutos de “juego libre” ante compañeros y padres. Pero lo explica y argumenta encantada, porque no es en absoluto un rato perdido; de hecho, ni siquiera se puede considerar como juego libre.  Ella sabe que, jugando con bloques de construcción, los niños aprenden una variedad de destrezas que configuran tanto su desarrollo académico como social.

Este material debería estar presente en todas las aulas de infantil. Quizás algunos docentes solo aprecien su evidente valor lúdico, pero en realidad su utilización en el proceso de aprendizaje va mucho más allá de la mera construcción (y destrucción, igual de importante) de torres.

A grandes rasgos, en el ámbito lógico-matemático los alumnos exploran una serie de habilidades y conceptos tan imprescindibles como contar, clasificar, reconocer y crear patrones, comparar y contrastar.  Así mismo, las habilidades kinestésicas finas y gruesas se trabajan a través del juego de construcciones.  Al recoger, apilar y equilibrar, los niños trabajan con los músculos pequeños de los dedos y las manos, pero también con aquellos más grandes de los brazos, incluso la espalda y el tronco.  Además, construir una torre en equilibrio permite a los niños experimentar la relación entre causa y efecto. Comprenden cómo se ubican los objetos en el espacio y la manera en que los objetos se ensamblan entre sí, desarrollando la percepción espacio-visual y preparándose para la etapa del razonamiento más abstracto.

Por otro lado, el juego con construcciones fomenta el desarrollo social interpersonal. Cuando grupos de niños juegan con los bloques, aprenden a compartir y trabajar juntos y a desarrollar habilidades sociales propias del trabajo cooperativo. Además, la construcción de objetos de la vida real les acerca al juego simbólico. Una característica del ser humano es la capacidad de imaginar algo y luego darle forma, convirtiéndolo en una realidad. Esta capacidad de representación simbólica es un logro fundamental en el desarrollo intelectual del niño.

Así, las piezas de construcción se convierten en todo un aliado para el aprendizaje de los pequeños, un aprendizaje basado en el juego que desarrolla múltiples habilidades de manera global.

Pero las construcciones también se pueden seguir utilizando a lo largo de las restantes etapas educativas, tanto en su forma básica como en su faceta más desarrollada que incorpora piezas móviles y motores.  El uso de construcciones en la educación reglada contribuye a dar respuesta al reto actual de contribuir al desarrollo de las habilidades y competencias del siglo XXI, preparando a jóvenes creativos, autónomos y flexibles para la vida y la nueva realidad profesional.

La integración de construcciones en el currículum escolar permite a los alumnos aplicar conceptos de ciencia, matemáticas, humanidades y tecnología del mundo real en el aula.  Les brinda múltiples ocasiones de trabajar colectivamente con objetivos comunes a la vez que les ayuda a adquirir autoestima y confianza para gestionar sus propios proyectos.  En definitiva, se trata de desarrollar de modo directo las herramientas de trabajo que van a necesitar para afrontar los problemas diarios con los que se encuentra cualquier persona a lo largo de su vida personal y laboral: estrategia, planificación, toma de decisiones colectivas, gestión de conflictos, búsqueda de información, etc.

Una característica especial que tiene la utilización de este material con fines educativos es la capacidad de mantener la atención del estudiante. El hecho de que pueda manipular y experimentar favorece que pueda centrar sus percepciones y observaciones en la actividad que está realizando. El uso de bloques de construcción promueve el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues facilita la integración de lo teórico y lo práctico, el desarrollo de un pensamiento sistémico y la adquisición de nociones no solo científicas, sino además humanísticas, plásticas y matemáticas.

Incluso podemos dar otra vuelta de tuerca y afirmar que permite al alumno construir su propio aprendizaje, no solo en sentido literal, partiendo de sus conocimientos previos y llegando a la comprensión de los fenómenos que quiere conocer. De esta forma, el aprendizaje cobra significado ya que se construye desde la interacción del alumno con el contenido, con su entorno y con los demás, y siempre a través del disfrute.

A un nivel más concreto, el alumno obtendrá los siguientes beneficios a la vez que desarrollará las cualidades que le convertirán en un ciudadano del siglo XXI:

  1. FOMENTO DE INTERÉS POR LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA.

Con frecuencia la educación en ciencias se basa en el aprendizaje abstracto de fórmulas y leyes y la evaluación de los estudiantes se limita al conocimiento de esas fórmulas y leyes. Generalmente, los alumnos no realizan las conexiones entre la teoría y su aplicación e importancia en el mundo real; el aprendizaje es independiente de sus experiencias cotidianas y no se abordan los intereses del estudiante.

El uso de construcciones como material educativo invierte esta situación, ya que se plantean retos reales que involucran a los estudiantes en la resolución de problemas – actividades de investigación, diseño, toma de decisiones y reflexión – dando a los estudiantes la oportunidad de trabajar de manera relativamente autónoma por períodos extensos de tiempo, y culminan en productos reales. Esta situación proporciona las experiencias contextualizadas y reales necesarias para que los estudiantes desarrollen su aprendizaje y construyan su propio conocimiento significativamente. Además, despierta su curiosidad intrínseca sobre el mundo que les rodea y les obliga a pensar crítica y analíticamente, mejorando las habilidades de pensamiento de orden superior. Requiere de la cooperación y la colaboración, la comunicación entre pares, la resolución de problemas y el aprendizaje autónomo.

Los alumnos, desde los más pequeños de Educación Infantil hasta de Educación Secundaria Obligatoria, construyen y testean sus modelos a la vez que exploran cómo funcionan los objetos. Experimentan con conceptos como la fuerza, la inercia, el equilibrio y la estabilidad. Las ciencias naturales también pueden ser objeto de estudio al construir animales y recrear hábitats, representar el movimiento del sistema solar, el ciclo del agua o el cuerpo humano.  De una manera natural, los sets diseñados para el trabajo del ámbito científico y tecnológico abren la cerradura de la curiosidad del niño acerca del mundo que les rodea y les alienta a observar cuidadosamente y pensar creativamente.

  1. PENSAMIENTO DIVERGENTE EN LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS.

Para forjar un futuro competente en el mundo de mañana, los alumnos de hoy deben desarrollar las habilidades necesarias para resolver problemas de forma creativa e innovadora, y ese reto debe estar presente en todas las aulas y todas las áreas del sistema educativo.  Los alumnos actuales se enfrentarán a problemas muy reales como la producción de energías sostenibles, notables avances y retos médicos o la obtención de agua potable, entre otros; problemas que deberán resolver de forma innovadora para asegurar que nuestro mundo siga siendo un lugar brillante y seguro.  La creatividad y la importancia de hacer cosas de manera diferente desde nuestro propio criterio y forma de concebir el mundo se hacen en la actualidad necesarias para formar personas independientes, responsables y competentes.  Las soluciones a estos retos del futuro empiezan en nuestras aulas actuales, donde la innovación de mañana nace de la creatividad de hoy.

  1. TRABAJO COOPERATIVO, LIDERAZGO Y EDUCACIÓN EMOCIONAL.

Las habilidades y competencias del trabajo cooperativo, el liderazgo y la gestión emocional se desarrollan al plantear actividades que los alumnos deben resolver como retos, en grupo, aportando soluciones elaboradas entre todos los miembros.  Una vez planteado el reto se pide a los alumnos que, en grupos, siguiendo las instrucciones proporcionadas, monten el modelo 3D correspondiente. Posteriormente se pide a los alumnos que realicen cambios al modelo para que cumplan alguna funcionalidad nueva. El trabajo en grupo les enseña que las soluciones a los retos encontradas en grupo suelen ser mejores y más efectivas que las soluciones pensadas individualmente.  Aprender a llevar a cabo de manera eficiente un trabajo conjunto, donde varias personas aportan sus conocimientos, enriquece los valores personales de cada uno de los miembros que participan en él.  Con el trabajo cooperativo se potencia la escucha y el intercambio de información y se aprende a cooperar para la consecución de objetivos y mejora de la propia motivación y relaciones interpersonales.

En este tipo de actividades se potencian a su vez las cualidades de liderazgo, al hacer que el alumno, al verse capaz de resolver retos cada vez más complejos, tenga más confianza en sí mismo, cualidad imprescindible para poder alcanzar los objetivos que se propongan.  La capacidad de emprendimiento fomenta las capacidades de iniciativa e independencia de los niños para convertirse en adultos activos. Se aprende también a manejar la frustración del “fracaso” que supone el plantear soluciones erróneas. El error forma parte del proceso de aprendizaje, aporta información muy valiosa para no cometer los errores en futuros retos y, además, es importante tener herramientas para gestionar las emociones que implican esos errores. Propiamente dicho, no es un fracaso lo que se da con estos errores, sino un proceso de aprendizaje enriquecido.

  1. INTELIGENCIAS MÚLTIPLES.

El modelo de Gardner, ya bien conocido, desarrollado hace más de 30 años y desde el cual establecemos muchas líneas de actuación educativa en Educando, contempla las distintas inteligencias: lingüístico-verbal, lógico-matemática, viso-espacial, musical, corporal, cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista.

Dichas inteligencias no son exclusivas ni excluyentes. De hecho, el resultado final para cada alumno es una amalgama dinámica de unas y otras. Ninguna está ausente al 100% en ninguna persona, ni puede definir a la misma en el mismo porcentaje. Somos una combinación singular de esta mezcla de inteligencias y,  en cada persona,  predominará un perfil u otro.

El problema surge cuando a todo el mundo se le exige por igual; es decir, cuando se espera que el alumno responda con eficacia a una “inteligencia general”. Esto es, que se exijan competencias que no están en condiciones de ejercer, a la vez que se desatienden formas de abordar la realidad en las que el alumno podría brillar más.

El material de construcción puede ser una herramienta que incida en tres aspectos fundamentales: una mejor identificación y fomento de los estilos cognitivos propios de cada persona, aumento de la motivación personal  y un mayor rendimiento. En particular, las IIMM se desarrollan desde los siguientes aspectos:

Lógico-matemático: Se desarrollan los patrones de medida, categorías y relaciones mediante la práctica de  la resolución de problemas, la estrategia, la aplicación de cálculos numéricos y elaboración de  patrones lógicos de programación.

Espacial: Los alumnos han de pensar en imágenes y dibujos en 3D partiendo de unas instrucciones en 2D, al mismo tiempo que han de ponerlos en práctica, de manera que desarrollan facilidad para establecer una mejor ubicación en el espacio, apreciando con certeza la imagen y sensibilizándose al color, la línea, la forma, la figura, el espacio y sus interrelaciones.

Kinestésico: La realización de trabajos de construcción utilizando el sentido del tacto con percepción de medidas y volúmenes incrementan su facilidad para procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales y el desarrollo de la motricidad fina, sin dejar a un lado la implicación de todo el cuerpo en el uso del espacio.

Lingüístico: La narración surge en torno a la creación de escenarios dando pie a múltiples aplicaciones en el ámbito lingüístico. Estas representaciones se imbrican con la propia estructura narrativa para desarrollar la capacidad  de escribir, leer, contar… La elaboración en distintos idiomas mejora la producción y comprensión oral exponiendo conceptos con mayor claridad. A su vez, les ayuda a ampliar su vocabulario y emplear eficazmente palabras técnicas en la sustentación de sus trabajos.

Interpersonal: Durante las actividades, los jóvenes mejoran su comunicación y adoptan distintos roles en sus grupos. Pueden reconocer los sentimientos y la empatía hacia los demás y proyectarlos con facilidad en las relaciones interpersonales. Se potencia así la socialización mediante los trabajos colaborativos y en equipo.

Intra/interpersonal: A través del trabajo cooperativo se potencia el conocimiento de su personalidad, sus capacidades y debilidades, desarrollando la  habilidad de crear proyectos e ideas innovadoras.  A su vez, la satisfacción obtenida, tanto a lo largo del proceso de construcción como con el resultado final, mejoran la autoestima del alumno y ahondan en su seguridad y sentido del éxito.

Naturalista: Dado que los retos se plantean desde el método científico (hipótesis, ensayo y error, reflexión etc.) la inteligencia naturalista se trabaja de manera intrínseca y transversal en todas las actividades que se plantean en el laboratorio. Además, exige del alumno la observación y la experimentación para llevar a cabo los retos con éxito.

Resumiendo, entonces, la utilización de material de construcción a lo largo de las etapas educativas proporciona al alumno la oportunidad de trabajar de manera cooperativa incidiendo en el desarrollo de las IIMM  a la vez que aumenta la confianza en sí mismo y en sus capacidades, el autocontrol y la capacidad de comunicación.  Los retos y proyectos planteados fomenta la curiosidad por descubrir y la relación con el grupo de iguales.  Realmente se trata de una herramienta que favorece la transversalidad y la integración de muchos objetivos educativos.  Sería estupendo, pues, que los alumnos de la maestra Julia pudieran seguir “construyendo” su aprendizaje aún después de su paso a primaria e, incluso, secundaria.

Fiorella Méndez